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Credo
Nosotros, religiosos escolapios, Pobres de la Madre de Dios,
convocados por el Padre, en el nombre de Cristo, y a la escucha del
Espíritu Santo,
que nos abre a compartir el carisma con los laicos,
interpelados por el grito de multitudes de niños y jóvenes
en un mundo en rápida transformación,
fieles a la inspiración del Fundador,
profesarnos nuestra fe en Cristo Jesús,
que acoge y bendice a los niños,
y, por esta gracia,
- significamos, como consagrados,
la radicalidad evangélica de su seguimiento,
según el camino abierto por Calasanz,
en un proceso de conversión continua;
- vivimos, como convocados,
el gozo de la fraternidad,
signo profético del Reino,
en comunión con la Iglesia
y con toda la familia humana,
siendo voz de los pequeños;
- nos entregamos, como enviados,
en la diaconía educativa propia de nuestro ministerio,
comprometiéndonos a trabajar, unidos a los laicos,
en la nueva evangelización.
Proclamamos así nuestra
fe y esperanza en un futuro nuevo,
ya presente en la disponibilidad de tantos hermanos, religiosos y laicos,
abiertos a la gratuidad y al carácter popular de nuestra misión,
y deseamos compartirlas con las nuevas generaciones de escolapios,
para que juntos vivamos, con autenticidad y fidelidad creativa,
el carisma calasancio.
Ponemos nuestro futuro en manos de María,
bajo cuya materna protección fue fundada nuestra Orden.
Misión
Nosotros, Escolapios,
religiosos y laicos,
“cooperadores de la verdad”,
como San José de Calasanz hace 400 años,
nos sentimos hoy enviados por Cristo y la Iglesia a
EVANGELIZAR EDUCANDO,
desde la primera
infancia a los niños y jóvenes,
especialmente pobres,
mediante la integración de Fe y Cultura -“Piedad y Letras”-
en aquellos ambientes y lugares a donde nos guía el carisma,
para servir a la Iglesia y transformar la sociedad
según los valores evangélicos
de justicia, solidaridad y paz.
Hemos recibido para ello
un carisma que viene de Dios,
una lectura calasancia del Evangelio,
una historia, una espiritualidad y pedagogía propias,
personas en comunión, escuelas e instituciones específicas,
que nos permiten hacer presentes
a Jesús Maestro y la Maternidad de su Iglesia
a los pequeños.
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