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En otro sitio de este número, en el que incluimos el apartado acerca del "Sentimiento
de inferioridad", hemos hecho ya la presentación del libro Control
cerebral y emocional del padre Narciso Irala, de la Compañía de Jesús.
Pensando en las quejas que en más de una ocasión hemos
oído a nuestros compañeros de profesión, trasladamos aquí un fragmento que el
autor incluye en el capítulo "Saber descansar" bajo el epígrafe "Evitar el
cansancio de la voz" (págs. 161 y ss.).
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Muchos oradores, profesores, actores, cantantes u
otros profesionales de la voz y aun personas conversadoras al hablar en
voz alta suelen sentir cansancio, opresión en el pecho, picazón o
carraspeo en la garganta, a veces dolor en la curvatura lumbar de la
espalda, etc. Sacan una voz antinatural y violenta y quedan exhaustos a
los treinta o más minutos de hablar en público. ¡Cuántos han dejado su
profesión o disminuido su rendimiento por esto! ¡Si conociesen las causas
orgánicas y psíquicas de este defecto para poderlo corregir...!
La causa inmediata es orgánica: respiración defectuosa por tensiones
musculares. Pero la raíz profunda de esas tensiones se debe a las
emociones descontroladas. La
buena voz se apoya sobre una columna de aire suficientemente sostenida
que, teniendo como base la parte baja del vientre y espalda, sale sin
impedimento por la nariz. De donde se sigue que la voz no será robusta y
natural si la columna de aire no tiene suficiente apoyo ni tensión, o no
es lo bastante sostenida para párrafos largos (el fuelle que no funciona
bien), o si encuentra impedimento en su salida.
Causas orgánicas.- Respiración defectuosa por tensión muscular.
Necesitamos ante todo aire abundante.
1) Ahora bien, no será abundante el aire si hay tensión en las fosas
nasales y en la garganta. Si las primeras ventanas por donde ha de entrar
el aire están algo estrechadas o no bien abiertas por el apuro o la
emoción, está claro que la columna de aire no será suficientemente
poderosa, y entonces tratamos de compensarla violentando la garganta y las
cuerdas vocales, lo que produce el cansancio. Ensanchemos, pues, las
aletas nasales desde su base a derecha e izquierda y por su parte
superior, junto a los ojos. "Nariz como de conejo" sería la frase gráfica,
y conservémosla así al exhalar y al hablar. Este solo cuidado mantenido
conscientemente por varias horas y días ha curado muchas molestias de la
voz. Podemos ayudarnos al
principio ensanchando las aletas con los dedos y también observándonos en
el espejo. 2) Columna de
aire con base sólida. Esta base falla cuando el vientre y la espalda
no se han dilatado bien o están lacios en sus partes inferiores.
Para esto fomentamos la respiración diafragmática. La notaremos poniendo
las manos en las caderas y tendiendo a separarlas con la inspiración.
Tendamos a ensanchar hacia atrás la espalda en su curvatura inferior. Esto
se consigue también como reflejo al tener bien abiertas las aletas nasales
y levantados los pómulos y el velo del paladar.
3) Columna constante de aire. Que no se nos vaya todo en una
palabra. Para eso mantengamos la dilatación en las caderas y el apoyo en
la región lumbar, y soltémoslas poco a poco, y sobre todo conservemos la
nariz bien ensanchada. 4)
Que el aire salga sin impedimento por la nariz. Que esta vibre
un poco cuando hablamos. Que las palabras salgan como sopladas (fricación)
o precedidas de una aspiración, como si las echásemos por los ojos. Que
los pómulos no estén caídos, ni el labio superior tenso o las comisuras de
los labios hacia abajo, sino al revés (relajados).
5) Quitemos las demás tensiones en el pecho, en los hombros y omoplatos
que acortan la capacidad torácica. Tengamos los hombros un poco hacia
atrás y bajos, los omoplatos tendiendo a aproximarse, el pecho suavemente
levantado hacia arriba, más bien que saliendo hacia adelante, el bajo
vientre algo metido. Ensayemos la postura correcta, v. gr., junto a una
pared, apoyando en ella los tacones, la región lumbar, los hombros y la
cabeza, y todo ello con naturalidad y sin tensión.
Con frecuencia, sobre todo en personas de vida sedentaria, son los
músculos de la cintura y espalda los que están tensos y acortan la
respiración. Entonces será recomendable el masaje o ejercicios que los
aflojen. Causa psíquica, las
emociones.- Los estados emocionales de terror, preocupación, prisa,
desaliento, ira, etcétera, tienden a acortarnos la respiración, impiden
que esta se inicie como debe, por debajo del ombligo, dificultan la
expansión hacia atrás de la curvatura inferior de la espalda, hacen que
los hombros se levanten e inclinen hacia adelante, o que los pómulos, el
labio inferior y las comisuras de los labios desciendan. Con esto al aire
no entra ni sale con soltura, y así perdemos la resonancia y alcance que
la voz adquiere cuando todos estos músculos están flexibles. Recordemos la
voz y el encogimiento de los tímidos. Al contrario, las emociones
positivas de amor, alegría, seguridad, optimismo, dilatan el pecho y los
pulmones, nos hacen respirar mejor y emitir el aire y la voz con soltura.
Ejercicios prácticos para impostar la voz
Antes de todo ejercicio adoptemos la postura correcta indicada arriba:
cuerpo derecho, bajo vientre no salido, baja espalda hacia atrás, pecho
recto, hombros atrás y bajos, omoplatos aproximándose, músculos del rostro
flojos, labio superior y velo del paladar levantados y la nariz y garganta
ensanchadas y flojas. Para
aflojar las mandíbulas ayudarán los siguientes ejercicios:
1.º- Ante un espejo mover la mandíbula inferior de derecha a izquierda
enérgicamente varias veces y luego de arriba abajo.
2.º- Moverla describiendo un semicírculo: del centro a la derecha, de allí
hacia abajo y luego hacia arriba por la izquierda para terminar en el
centro. 3.º-
Repetir el ejercicio de izquierda a derecha, varias veces.
Estos movimientos dan flexibilidad y soltura a mandíbulas tensas.
Para el labio superior tenso y caído: Levantarlo repetidas veces
sin mover la nariz. O bien, agachando la cabeza hasta que el rostro esté
como mirando atrás, soltar el labio. Notaremos que, por la fuerza de la
gravedad, este se inclina hacia el suelo; lo que, por la postura adoptada,
significa que se movió hacia arriba. Varios minutos de esta postura nos
darán una sensación agradable de relajación y soltura. Pueden también
levantarse con los dedos.
Para la lengua y paladar:
1.º- Sacar la lengua cuanto se pueda horizontalmente plana o en forma de
cuchara con golpes enérgicos.
2.º- Sacada la lengua en forma cóncava cuanto se pueda, irla levantando y
encorvando siguiendo la bóveda del paladar. Bajarla, descansar y repetir
el ejercicio. Para la
respiración y fonación:
1.º- Inspirar activamente, pero sin violencia, por la nariz bien
ensanchada y dejar salir el aire con naturalidad, también por la nariz
bien abierta (unas diez veces).
2.º- Espirar del mismo modo y al echar el aire por la nariz emitir un
zumbido como como un "hum" sintiendo la vibración en los tubos nasales
(también unas diez veces). Repetir esto varias veces al día y por varios
días para formar el hábito.
3.º- Hacer lo mismo, pero añadiendo a "hum"-"o-o". "Huma-a-a-a-a", dejando
que la o y la a salgan con resonancia en la cabeza o en la frente
superior. 4.º-
Hum con e, i, u.
5.º- Hum-ta-to-te-ti-tu. Hum-ba-bo-be-bi-bu, etc (escala de
perceptibilidad de los sonidos).
Finalmente, produciendo primero la vibración como en "hum", podremos leer
palabras o frases o párrafos enteros, procurando conservar el rostro en la
misma actitud de "hum". Al
hablar sobre todo en público, abramos ampliamente la boca y nariz y
pronunciemos con decisión y distinción todas las sílabas.. Esto hará, por
los reflejos espontáneos, que el organismo adopte más fácilmente la
postura correcta. Conocí en
Brasil a un joven profesor con cansancio, debilidad general y sobre todo
con mala impostación y fatiga de la voz. Se propuso observar estas normas
de buena impostación, sobre todo el ensanchar bien la nariz y levantar los
pómulos. A los pocos días empezó a sentir alivio, con bostezos muy
frecuentes (el bostezo es la válvula de seguridad del aparato respiratorio
en tensión y nos ofrece la respiración más perfecta). Cuando le volví a
ver meses después había mejorado notablemente y su cansancio general y el
de la voz habían desparecido por completo. |